La Revolución Cubana fue uno de los primeros y más grandes triunfos del bloque marxista en el continente americano, un movimiento que triunfó en la isla a finales de la década de 1950 por parte de grupos guerrilleros que buscaban derrocar al dictador Fulgencio Batista. Estos guerrilleros estaban comandados por un hombre hasta entonces desconocido, al menos de manera mediática, pero bien conocido por la clase política imperante en la América Latina: Fidel Castro Ruz.

Ya para principios de los años 50s, incluso para la década anterior, Castro se ponderaba como un líder de corte socialista, poco a poco radicalizando la dialéctica en su famoso verbo encendido. Sus relaciones políticas dan cuenta de la clara influencia del socialismo en la vida del próximo dictador vitalicio de Cuba, siendo uno de sus más importantes mentores el líder y fundador del Partido Revolucionario Dominicano, Juan Bosch, cuyo concepto del marxismo estaba fundamentado en la caribeñización de la revolución que habían hecho los soviéticos, pero con los usos y costumbres de la cultura latinoamericana, pero, ¿qué tiene que ver esto con Venezuela? mucho, pues las relaciones del joven Fidel con la élite política venezolana y la prensa de entonces sentarán las bases para el financiamiento parcial de una de las campañas militares más importantes de la futura revolución.

Entrada de Castro a La Habana – Enero de 1959 (Créditos a su autor)

Castro de 22 años de edad llegó a Caracas el martes 23 de marzo de 1948 en el marco de su primera gira fuera de Cuba, esto con la intención de reunirse con líderes de los partidos, movimientos obreros y estudiantiles, especialmente con Rómulo Betancourt quien era el hombre fuerte tras la presidencia de Rómulo Gallegos. El historiador Mario Mencía interpela a Juan Bosch posteriormente en Nicaragua sobre este tema quien le responde: “En una oportunidad, en marzo de 1948, Fidel, que entonces era un joven estudiante universitario fue a verme. Me explicó que las luchas políticas de los grupos en Cuba se habían convertido en una lucha gansteril, y que él quería aprovechar el tiempo para ponerse al tanto de lo que eran las fuerzas políticas, revolucionarias en América. Me dijo que él se iba a ir en un viaje por algunos países americanos y que quería que yo le diera cartas para los amigos míos, ya que yo había vivido en varios de esos países. Entonces le dije que no era aconsejable que yo le diera cartas para mis diversos amigos, que yo se las podía dar para Venezuela, y que cuando él fuera a salir para Colombia que él les pidiese cartas a esos amigos a quienes yo lo había recomendado, para Colombia”.

Fidel Castro y su mentor Juan Bosch en los años 80s (Créditos a su autor)

La visita de 1948 fue solo el inicio de las relaciones entre Fidel y Venezuela, quien en esta oportunidad llegó con la carta del líder dominicano a Betancourt:

“Zapata 1916, entre 14 y 16,
Habana, CUBA; 19 de marzo, 1948


Sr. Rómulo Betancourt,
Acción Democrática
Caracas, Venezuela.

Mi querido Rómulo:

Los portadores, Fidel Castro y Francisco Pino, son jóvenes miembros de la FEU de aquí y pasan por Venezuela en viaje rápido para organizar las sesiones preliminares de un congreso de estudiantes latinoamericanos. Tales sesiones deberán celebrarse en Bogotá, al tiempo que la Conferencia Interamericana próxima. La razón de tal coincidencia es que el estudiantado de nuestros países pueda plantear en la oportunidad más propicia la necesidad de que sea liquidado cuanto antes el imperio colonial europeo en América.

De todo eso te hablarán ellos mejor que yo. Y dado que sus propósitos son los mismos que los de Venezuela, Guatemala, Brasil, Argentina y Chile, los dirijo a ti, convencido de que te gustará cambiar impresiones con ellos y atenderlos en lo que les haga falta ahí, especialmente en contactos con estudiantes venezolanos y manera de cumplir mejor sus fines. Les he recomendado a estos amigos la mayor discreción para que sus planes no sean saboteados; y les he recomendado también saludos afectuosos de Carmen y míos para ti y para los tuyos.

Con un abrazo
Juan Bosch.

A Rómulo Betancourt aún le precedía su fama revolucionaria por su pasado comunista al ser cofundador de este partido en Costa Rica, fundador del ARDI y firmante del Plan de Barranquilla, así como su participación en las huelgas bananeras de la década de los años 30 y la presidencia de la tristemente célebre Junta Revolucionaria de Gobierno de 1945, que derrocó junto a los militares al gobierno democrático de Isaías Medina Angarita.

Reseñó Castro por esos días a su padre en una carta, que por motivos de agenda el líder de AD no lo recibiría en Caracas, sino en Bogotá, pero posteriormente el destino truncó el plan dada la difícil situación política colombiana por el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán.

Los líderes de diversos partidos venezolanos con orígenes o prácticas marxistas veían en Fidel Castro al futuro unificador de la izquierda latinoamericana en la eterna dialéctica de la revolución socialista, una palabra bandera del bloque comunista en el mundo y con el que de a poco permearon a las democracias clásicas occidentales. Será con el asalto al Cuartel Moncada en 1953, donde los líderes venezolanos en el exilio tomarán relaciones más estrechas con Castro y su revolución.

NUEVO GOBIERNO EN VENEZUELA

Izq a Der: El líder estudiantil de AD Jesús Carmona, Contralmirante Wolfgang Larrazabal y Fidel Castro. Enero de 1959 (Créditos: Archivo de la Embajada de Cuba en Caracas)

Con el derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958, los líderes de Acción Democrática en el exilio vuelven a reunirse nuevamente en Venezuela, y una Junta de Gobierno encabezada por el Contralmirante Wolfgang Larrazabal con una coalición de los partidos políticos encabezados por AD, retoman en el poder las relaciones directas con los guerrilleros, que tienen desde 1953 una guerra contra el gobierno de Batista; lucha que aún no se decide por la superioridad militar que mantiene el ejército cubano sobre los insurgentes.

El nuevo gobierno venezolano cuyo discurso ahora se centra en la democracia partidista, no asoma por el momento alguna tendencia que pueda relacionarlo al bloque marxista latinoamericano, al menos de manera pública, pero en las acciones su influencia y financiamiento tendrán la carta decisiva, siendo el apoyo al Movimiento 26 de Julio de Fidel en Caracas el inicio para una de las bases de confrontación más importantes de la Guerra Fría.

LA BATALLA EN MAFFO

No se puede hablar del triunfo militar de Castro en la isla sin hablar de Maffo, un sangriento teatro de operaciones ubicado entre Bayamo y Santiago de Cuba, con la importancia militar suficiente para prolongar o terminar la guerra entre la dictadura y los guerrilleros.

Las batallas de Maffo, porque no fue una sola, tuvieron una duración de 20 días entre avances y retiradas constantes por la incapacidad en términos de pertrechos de los guerrilleros para tomar la plaza, y el encono del ejército para evitar la caída del punto más importante para la captura de la capital oriental, Santiago de Cuba. Se especula que los comandados por Fidel Castro no hubieran podido entrar triunfantes de no ser por un factor externo, una ayuda de último momento del nuevo gobierno de Venezuela que literalmente cayó del cielo para salvar a la revolución.

ARMAS Y BOLÍVARES PARA FIDEL

Avión C-46 de matrícula venezolana igual al adquirido para enviar las armas y pertrechos (Créditos: Archivo digital Museo del Transporte de Caracas)

El 6 de diciembre de 1958, en secreto desde Maiquetía salió un avión con itinerario falso contentivo de 84 cajas de armas y municiones, cuyo peso total fue de 7 toneladas. Estas cajas contenían 10.000 tiros 30.06, 100 granadas de demolición, 150 fusiles garands, 20 fusiles ametralladoras Browing, 10 ametralladoras calibre 30 de trípode con su parque y cinta metálica, entre otros pertrechos.

El compromiso tácito que los líderes políticos de Venezuela habían ganado con Fidel desde la década del 40 se materializó en la primera acción del nuevo gobierno, un importante apoyo logístico secreto hacia la Sierra Maestra, siendo los responsables directos de esta entrega Wolfgang Larrazábal, Hugo Trejo, Héctor Abdelnour y Carlos Alberto Taylhardat, con la participación de personajes como Fabricio Ojeda, entre otros miembros del PCV y AD.

Pese a que a última hora el recién electo presidente Betancourt, quien tenía pleno conocimiento de la situación, quería echar para atrás el envío de armamento para poder redistribuirlo entre todas las facciones de la izquierda que luchaban en la isla «equitativamente», reseña el historiador Francisco Pividal que se reunió con Wolfgang Larrazabal, que este se impuso y envió el cargamento finalmente.

No solo armamento se envió desde Venezuela para apoyar la campaña de Castro, los partidos políticos con la anuencia del gobierno saliente y el gobierno entrante organizaron una gran campaña por todo el territorio venezolano conocida como «Un Bolívar para la Sierra Maestra», donde en poco tiempo habían recaudado más de 250.000 dólares y la adquisición de un avión C-46 para el transporte de las armas y pertrechos a los cubanos. Como nota de color, pero no menos importante, el mismo Teniente de Navio Carlos Alberto Taylhardat le envió como regalo en ese cargamento a Fidel un fusil FAL personalizado para su uso, con el que el tirano cubano se paseó por Caracas cuando visitó Venezuela meses después el 23 de enero de 1959.

Castro desde el Hotel Humboldt carga el fusil que le regaló el gobierno venezolano y se pasea con él por toda Caracas. Foto de enero de 1959 (Créditos: Archivo de la Embajada de Cuba en Caracas)

El apoyo logístico del gobierno venezolano fue tan importante que el triunfo de Maffo le abrió a los guerrilleros las puertas a tomar Santiago de Cuba y dibujó la entrada triunfal de Fidel Castro a La Habana en enero de 1959 instaurando la más larga de las tiranías conocidas en el continente americano.

Fuentes consultadas:

  • Las armas venezolanas para la Sierra Maestra en 1958 se utilizaron en la batalla de Maffo hace 55 años – Humberto Gómez García, Biblioteca digital para artículos de la Embajada de la República de Cuba en Venezuela.
  • El movimiento 26 de Julio en Venezuela y quienes lo apoyaron – Francisco Pividal
  • Fidel Castro, huracán revolucionario de América – Humberto Gómez García

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