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El primer robo de una hayaca

No podemos saber quién se comió la primera hayaca. Pero por aquello de que la historia es la narración de la vida de una sociedad desde el momento en que aparece la escritura y gracias a los registros escritos podemos saber cuándo se mencionó por primera vez a la hayaca.

1538: La primera mención.

Afortunadamente todavía se conservan los expedientes judiciales llevados desde los primeros años de la conquista. En uno de ellos, un “juicio de residencia” aparece la primera mención histórica a la hayaca.

¿Pero qué es un “Juicio de Residencia?

En tiempos de la conquista y la colonia, al concluir su mandato, las autoridades (desde los virreyes, hasta los alcaldes, pasando por gobernadores y capitanes) debían permanecer por cierto en el lugar donde habían ejercido para rendir cuentas de su gestión y para que cualquier afectado por la misma pudiera hacer los reclamos que considerara pertinentes ante el juez. Era un procedimiento ordinario de control administrativo que se le siguió a todos los funcionarios al terminar su mandato durante la aquellos siglos.

 Según lo registran las actas del “juicio de residencia” ordenado por la Real Audiencia y seguido en Coro, en mayo de 1538 por el juez Nicolás Navarro en contra del gobernador welser Ambrosio de Alfínger y sus más inmediatos colaboradores, entre otros Luis González de Leyva, teniente general y alcalde mayor de Maracaibo aparece por vez primera, en algún escrito, la palabra “hayaca” (JUICIO DE RESIDENCIA DE LA PROVINCIA DE VENEZUELA. TOMO I. LOS WELERS. ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA. CARACAS 1997)

En las actas de ese proceso legal declara como testigo Juan de Villegas, fundador de Borburata y Barquisimeto y descubridor del Lago de Valencia (o Tacarigua)  y tatarabuelo de Simón Bolívar, en la acusación que Nicolás Navarro en su carácter de juez de residencia le hace a Luis González de Leyva por diversos actos de abuso y crueldad: entre otras cosas se le imputa:

“haber azotado al soldado Julián Otañez por causas livianas” y “atar a un palo al soldado Francisco de San Martín y le mandó a colgar del pescuezo dos hayacas de maíz… porque cogió unos indios, unos ovillos de hilo de algodón y unas auyamas para comer”

Es la primera vez que entra en la historia la palabra “hayaca” y con la clara indicación de que se trata de un alimento de maíz.

También es importante este dato porque nos indica el lugar donde se utiliza el vocablo: es la parte occidental del país y no el centro o Caracas, como una fábula muy difundida, que inventa que la hayaca se origina en las sobras que daban los amos a sus sirvientes indígenas que trabajaban en la construcción del camino entre Caracas y La Guaira o “camino de los españoles”.

Igualmente hay que destacar que el llamado “Camino de los Españoles” fue ordenado en mayo de 1589, por el Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela y fundador del puerto de La Guaira, don Diego de Osorio y Villegas, es decir, cincuenta y un años después de que ya la palabra “hayaca” figuraba ya en los expedientes de los juicios de residencia. Por lo tanto, queda totalmente descartada esa tan difundida fábula.

Otro elemento a destacar la la grafía: hayaca y no hallaca. En esto nos detendremos más abajo.

También este testimonio nos sirve para descartar la antigua tesis de Adolfo Ernest que señalaba que la palabra “hayaca” viene de las lejanas tierras guaraníes (Paraguay) que poco o ningún contacto tenían con las regiones occidentales, aledañas al lago de Maracaibo y el piedemonte andino, zona donde operaron las expediciones de Ambrosio Alfinger y Juan de Villegas.

1545: La Segunda Vez

Apenas siete años después de que debuta la palabra “hayaca” en los expedientes de los juicios de residencia, vamos a encontrar la segunda referencia escrita a la existencia de un alimento llamado “hayaca”, y hasta una descripción del mismo.

Se trata de un viajero italiano llamado Galleoto Cei, que visitó nuestro país en 1545, y publicó en lengua italiana los recuerdos de su viaje en 1560 con el nombre de Viaggio e relazione delle Indie (Viaje y descripción de las indias). Su obra, un manuscrito, estuvo inédita en los archivos del British Museum de Londres, hasta que en 1992 se imprimió su primera edición en italiano. Posteriormente se editó en castellano.

El italiano, aparte de describir el entorno geográfico y humano que conoce en las nuevas tierras, es quizás el primero que hace un registro sobre el léxico utilizado por los amerindios. Es el primero en recopilar una serie de vocablos autóctonos (arawacos – caquetíos) como guacharaca, arepa, tapara, cacao, cachicamo, y “aiacca”, lo que dicho en italiano, evidentemente suena: ayaca.

Galleoto Cei escribe:

 [al maíz] “lo ponen en remojo de un día para otro y lo muelen en ciertas piedras, hechas como se ve en el margen, un poco curvas, dándole encima con otra piedra, que se tiene en las dos manos; pónese una india en cuclillas o arrodillada, por un costado de la piedra, poniéndole encima en su lado cóncavo un puñado del grano y un poco de agua y con la piedra a dos manos lo va moliendo, hasta que lo hace masa, después hacen unas panelitas como pastillas de jabón y las envuelven en hojas del mismo maíz o de caña y poniéndolas a cocer en una vasija grande de tierra, donde caben muchas, dándole a cada indio una o dos y algunas veces las guardan tanto que se vuelven ácidas…(…) y a esta clase de pan llaman aiaccas”.

En ese sentido es importante citar al artículo publicado en la Revista Historia de la Universidad de Los Andes Nro. 17, año 2004 por Enrique Obediente Sosa, de la Escuela de Letras:

“Cei escribe la voz que designa el plato indígena con <i>: “aiaccas”, y no con <gli>, combinación italiana equivalente al ldígrafo español <ll>, con lo cual ahora estamos seguros de que la pronunciación y, por consiguiente, la correcta grafía es con <y> (hayaca) y no con <ll>, como muchos se empeñan sin que haya ningún fundamento que la respalde.”

Esta primitiva hayaca es semejante al  “tamal” de mayas, aztecas y otros centroamericanos y la “humita” de los incas. La hayaca que observa Galeotto Cei viene envuelta en hojas del propio maíz o de caña. No se refiere a la caña de azúcar que todavía no había llegado a América, sino a la “caña de indias” autóctona de Suramérica, que tiene una hoja grande, algo parecida a la del plátano.

El plátano no es traído a América por los conquistadores hasta 1517 aproximadamente; llega a Santo Domingo y de allí lo van trasladando poco a poco a toda la cuenca del Caribe. Los indios no conocían el plátano, en todo caso utilizaban también una especie parecida llamada  “bijao” que si es autóctono de América, pero no da fruto comestible.

Esa primitiva hayaca mencionada por Cei es algo más humilde que sus idénticos hermanos “tamal” y “humita” ya que a diferencia de estos está compuesta de puro maíz, mientras que los otros llevan carnes de rana, roedores, iguana, caracoles, venados u otros animales autóctonos.

Las carnes y los otros ricos manjares son añadidos a la hayaca cuando los conquistadores, colonos y criollos enriquecen aquella primitiva y pobre hayaca de sólo maíz con carnes de cerdo, gallina y res y aceitunas, alcaparras y otros ingredientes traídos de Europa.

Con todas esas evidencias documentales, derivadas de documentos emanados de los registros recopilados por la Academia Venezolana de la Historia, y del British Museum de Londres, entidades de vasta solvencia histórica, queda evidenciado:

1.-Para el momento de la conquista ya existía en Venezuela un pastel análogo al tamal, la humita y los otros pasteles de maíz americanos, que en la parte occidental de Venezuela recibía el nombre de “hayaca”

2.-Para los primeros años de la conquista ya los conquistadores estaban comiendo hayacas.

3.-La forma original de su escritura era “hayaca” y el sonido era mas hacia “iaca” que a “llaca”

4.- Quedan suficientemente descartadas las versiones tanto del origen del alimento, como de su nombre que han circulado en los últimos años.

Agradecemos a nuestro buen amigo y maestro, nuestsro expresidente de la Academia de Historia del Estado Carabobo, don Luis Cubillán Fonseca, por la colaboración prestada para la elaboración de esta investigación.

Fuentes:

  • Balza, José. “GALEOTTO CEI, NUESTRO NARRADOR“ INVESTIGACIONES LITERARIAS. Universidad Central de Venezuela ANUARIO IIL, NO. 17 V. I-II ENERO – DICIEMBRE 2009
  • Hernández, Luis Guillermo. “El Cacique Nigale y su tiempo. Un siglo de resistencia indígena en la cuenca” Sultana del Lago Editores. Maracaibo. 2018
  • JUICIOS DE RESIDENCIA EN LA PROVINCIA DE VENEZUELA – Juan Pérez de Tolosa y Juan de Villegas . Marianela Ponce y Letizia Vaccari de Venturini Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1980
  • Linares Benzo. “La Responsabilidad de los funcionarios en el período hispano a la luz de los juicios de residencia en Venezuela”.  Universidad Central de Venezuela. Revista de Derecho Público. Nros. 67-68. 1996
  • Lovera, José Rafael. “Gastronomía Caribeña” Centro de Estudios Gastronómicos CEGA, Caracas 1991
  • Obediente Sosa, Enrique. “Los Indigenismos en el Viaje y Descripción de las Indias (1539-1553) de Galeotto Cei.” Presente y Pasado. Revista de Historia. Año 9, Volumen 9, Nro. 17. Enero-Junio 2004, Escuela de Historia, ULA, Mérida. Venezuela.  
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