Tras una revisión exhaustiva de la correspondencia, proclamas y documentos administrativos dictados por Simón Bolívar, no se encuentra ni una sola mención que confirme que el Libertador montara un caballo blanco. En los archivos que componen su legado documental, el registro de sus cabalgaduras se limita a aspectos logísticos y operativos, tratando a los animales como recursos críticos para la movilidad de las tropas más que como símbolos estéticos. Las cartas dirigidas a generales…



Excelente artículo. Muy interesante e ilustrativo.