Dicen los viejos que la tierra avisa antes de rugir, que el aire se enrarece y los animales sienten en la sangre lo que los hombres, con su soberbia, prefieren ignorar. Así fue aquel año de 1849 en Lobatera, cuando la tragedia llegó vestida de presagio y la muerte caminó entre sus calles de piedra.

Era enero y venía Luis Francisco Mora Vivas,…



Muy interesante el relato, y me reconforta saber de dónde venimos, de su historia
Tengo una inquietud, quiero saber porque se nombra a un obispo Alejandro pero en el relato no se menciona quien era él, o que influencia tiene por esas tierras y el terremoto? Gracias
Muy buenas historias que deben ser expuestas a la descendencia presente y futuras