I
José Félix Ribas Herrera, tiene 39 años, acaba de ser ascendido a Mariscal de Campo
en octubre de 1813. Recién ha salido de Caracas con 1.500 efectivos, la mayoría
estudiantes de la Universidad y apenas cinco piezas de Artillería. Va rumbo a La
Victoria que estando tomada por el español Francisco Tomás Morales, que al saberse
cercado sale de la ciudad y se la deja a Ribas, quiere inclinar la balanza. Prefiere
atacar a ser atacado. Ribas llega a una ciudad desierta. La toma de inmediato, no hay
tiempo de nada… forma un cuadrilátero alrededor de la ciudad y ubica su Estado Mayor
en la Plaza Central estableciendo un soporte y refugio en la Iglesia… un cuadrado
perfectamente defendido que aspira mantener una posición que representa el control
de la entrada a Caracas.
II
Amanecer del 12 de febrero de 1814. Morales forma a sus tropas, la mayoría negros,
zambos, llaneros que luchan para Boves contra los blancos criollos. Aún no entienden
lo que es una Nación propia, solo aspiran botín de guerra, ron y degollar al enemigo.
Ribas forma a los combatientes y lanza una proclama que pasará a la Historia…
“Soldados: Lo que tanto hemos deseado realizará hoy: he ahí a Boves. Cinco veces
mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para
disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el
honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En
esta jornada que será memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir:
¡necesario es vencer! ¡Viva la República!”…
A las 7 de la mañana empieza el ataque, masivo, equilibrado, salvaje. Las huestes de
Morales, las mismas que siguen a Boves atacan una y otra vez… sin técnica militar, sin
conocimiento de combate, solo con ansias y ánimos de matar. Los jóvenes defensores,
la mayoría casi absoluta compuesta por imberbes adolescentes y niños luchan calle a
calle. Van cayendo uno a uno, pero provocan graves pérdidas al enemigo de la Patria.
Las calles se llenan de hombres y caballos muertos. Los defensores retroceden hacia
el centro, a la Plaza.
III
A las cuatro de la tarde, el merideño coronel de Milicias Luis María Ribas-Dávila,
antiguo Seminarista y Abogado, Jefe del Escuadrón “Soberbios Dragones de Caracas”,
dirigiendo su unidad riñe cerradamente contra las oleadas de invasores…. y ofrenda su
vida cuando estos entran a la Plaza. La posición esta por caer. Los invasores
avanzan, nada los detiene, todo lo aniquilan. Han pasado 10 horas consecutivas de
combate, son las cuatro de la tarde, Mariano Montilla y Soublette dirigen la defensa…
solo frena a los realistas, la carnicería que están realizando en los cuerpos de los
infantes Patriotas… solo quedan dos piezas de artillería…. José Félix Ribas y Palacios,
hijo del Mariscal comandante de la Plaza, carga una de las últimas balas en el cañón
que está dirigiendo…. prepara la mecha… súbitamente un llanero realista a caballo le
pasa por encima, como un demonio con un machete en mano y cargado de odio, el
llanero ha fallado en matarlo y sigue hacia la masa de combatientes, José Félix pega el
tizón a la mecha y dispara el cañón que destroza la masa de realistas que entra a un
costado a la plaza, solo él y ese cañón mantienen asegurada la última posición de ser
tomada por los asesinos de Boves…
En la entrada de la Iglesia donde está la barricada del Puesto de Comando, su padre
José Félix Ribas ve caer a su lado a sus oficiales, alcanzados por las balas del
enemigo. Ya es solo cuestión de tiempo… quedan menos de la mitad del Ejército con
que salió de Caracas y permanecen en posición de defensa. Un oficial baja corriendo
del Campanario de la Iglesia, a toda prisa llega hacia el Mariscal Ribas y le dice que
una columna de polvo avanza a toda velocidad hacia La Victoria desde el camino de
San Mateo. La esperanza de refuerzos renace. Los defensores cambian de ánimo, la
columna de defensores entra a La Victoria desde la retaguardia de enemigo invasor.
IV
Vicente Campo-Elías, al mando de 220 combatientes patriotas entra a La Victoria por
la retaguardia. El enemigo se sorprende y huye en desbandada sin tiempo de
reaccionar… dejan en el camino cientos de heridos y muertos además de todas las
piezas de artillería de la Legión Maldita como se hacen llamar. Han perdido la
oportunidad de tomar la entrada a Caracas y es el principio del nacimiento que
culminará en un campo de Carabobo en 1821. Los realistas han huido hacia Villa de
Cura donde intentan recuperarse. La madrugada del 13 de febrero, Campo-Elías los
alcanza y los desbanda totalmente ocasionándoles fuertes bajas.
Al día siguiente, José Félix Ribas recibe el honoroso título de “El Vencedor de los
tiranos en La Victoria”
Al día siguiente, El General Tomás Montilla, asciende a varios combatientes, entre ellos
a Capitán de Artillería a José Félix Ribas y Palacios, con goce de sueldo y antigüedad
desde el principio del ejercicio militar. El efectivo que había defendido la última plaza
de combate frente a la Iglesia. Al momento de este combate, este digno Capitán
Artillero, tiene 9 años de edad.
De los ochenta seminaristas que desde Caracas han marchado a defender La Victoria,
pocos días después solo quedan tres…. Uno. Caídos en ofrenda para que naciera la
Republica de Venezuela.
Feliz Dia de la Juventud.


