Los cornetas en los ejércitos independentistas, particularmente en Venezuela, eran músicos militares con rango de oficial subalterno que ejecutaban toques para transmitir órdenes en batalla y regular la vida castrense, dado que no existían comunicaciones modernas.

Origen
Las Reales Ordenanzas de Carlos III (1768, reformadas en 1800) y la Orden del Consejo de Regencia de Cádiz (19 octubre 1811) regían a las milicias y ejércitos antes del desarrollo del conflicto por la independencia, asignando cornetas en compañías de cazadores con toques para diana, revista, carga y retirada, transmitidos en arpegio de do mayor.
Las Reales Ordenanzas de Carlos III establecieron los Toques de Ordenanza para la Infantería y la Caballería españolas, formalizando señales sonoras para la disciplina y el servicio, inicialmente con pífanos y tambores (luego cornetas), incluyendo toques como Retreta, Diana, Marcha y Generala, y fueron la base de la música militar española. Siendo Manuel Espinosa el encargado de su recopilación destacando la “Marcha Granadera” que se convertiría en el Himno Nacional de España.
La Orden de 1811 que reguló la incorporación de cornetas al ejército español fue emitida por el Consejo de Regencia en Cádiz durante la Guerra de Independencia contra Napoleón. Esta disposición fechada ese año, asignó específicamente dos cornetas por compañía de Cazadores para transmitir señales y ordenes, reemplazando parcialmente los tambores en el campo de batalla. Representó la adopción gradual de la corneta como instrumento de señales militares en la infantería española.
La medida buscaba mejorar la comunicación en combate, dada la confusión causada por el fuego de artillería sobre los tambores tradicionales, implementándose como ya se comentó, en los batallones de cazadores, unidades ligeras que requerían mayor movilidad y precisión en las maniobras.
Emitida bajo el contexto de la resistencia española contra la invasión francesa, esta orden sentó las bases para reglamentos posteriores como el 1815 que extendió su uso a más batallones de infantería. Los toques de guerra usados por el ejército español ese año, según compilaciones de toques reglamentarios hasta mediados del siglo XIX, incluían señales para la infantería ejecutadas principalmente por cornetas y tambores. Estos seguían los patrones establecidos en las ordenanzas de fines del siglo XVIII y principios del XIX, adaptados por las reformas de 1811 y 1815. La lista principal de toques de infantería era la siguiente:
- La Generala: Llamada general a formar o tomar armas.
- La Asamblea: Reunión de la tropa o plana mayor.
- La Bandera o Tropa: Formar alrededor de la bandera.
- Marcha de Fusileros: Avance de infantería.
- Marcha de Granaderos: Progreso de granaderos en formación cerrada.
- El Alto: Detener la marcha o fuego (tambor solo).
- La Retreta: Retirada o fin de jornada.
- El Bando: Anuncio general o lectura de órdenes.
- La Llamada: Concentración rápida de secciones.
- La Misa: Convocatoria a servicios religiosos.
- La Oración (tambor solo): Homenaje a los caídos o rezo.
- La Orden (tambor solo): Atención a mandos.
- La Fagina: Labores de fortificación o fagina.
- La Diana (tambor solo): Despertar e inicio del día.
- El Ataque: Carga general o asalto.
Apéndices de la época incluían toques de corneta como “a degüello” (carga sin cuartel), “A caballo” (montar) y “La Marcha” aplicables en campañas americanas por continuidad reglamentaria, aunque priorizaban cornetas en la infantería expedicionaria.
Influencia en campañas independentistas
Los toques de guerra en las campañas para las Indias Occidentales de 1815, seguían los reglamentos españoles de 1811 y 1815, aplicados en expediciones como la de Pablo Morillo en Venezuela y Nueva Granada. Estos toques, ejecutados por cornetas y tambores, indicaban las maniobras como avance, carga, retirada o alto al fuego, adaptándose al combate irregular. En formación, el corneta, desde la plana mayor, replicaba toques por secciones hasta de 2.000 hombres en combate, y se priorizaban señales simples como “carga general” o “suspender el fuego”,
Para 1815, el principal reglamento aplicable a las músicas y señales en el ejército español, incluyendo sus campañas en América, fue la orden del 2 de marzo de 1815, emitida para reorganizar la infantería. Esta norma reconocía oficialmente las órdenes de la plana mayor de los regimientos, con tambor mayor y músicos para señales, y asignaba fondos específicos para su mantenimiento. Extendiendo el uso de cornetas ya regulado en 1811 a batallones de infantería. La disposición colocaba a los músicos en el primer batallón, aumentando presupuestos en 2000 reales anuales por regimiento para gratificaciones. Posteriormente hubo reglamentos complementarios para 1816 y 1817 que refinaron su uso en misas y maniobras.
No se identifican reglamentos militares venezolanos específicos emitidos que detallen toques de corneta de manera autónoma, ya que las fuerzas patriotas adoptaron directamente ordenanzas españolas vigentes en la colonia.
El “Tratado de táctica para la infantería ligera” (1814, Cádiz), adoptado por tropas patriotas, lista toques en arpegio de do mayor para cornetas de servicio: diana (amanecer), oración, zafra (desayuno), revista, rancho (comida), y órdenes de combate como carga, retirada o degüello. Estos toques se copiaron de ediciones españolas previas y eran esenciales para disciplinar tropas en campañas.
Juan de Dios Agraz, nacido en Villa de Cura (1790), fue designado por Bolívar como su “Corneta de Órdenes” tras la Batalla de San Mateo (1814), participando en campañas nacionales y del Sur; Bolívar le obsequió una boquilla de oro.
El “Tratado de táctica para la infantería ligera” en 1814 por Felipe de San Juan, publicado por orden de la Regencia de España y adoptado por ejércitos independentistas en América, detalla funciones de los cornetas como transmitir órdenes mediante toques en arpegio de do mayor (único posible en cornetas de servicio).
La Orden del Consejo de Regencia (Cádiz, 19 octubre 1811) asigna dos cornetas por compañía de cazadores en infantería, con presupuesto de 90 reales mensuales y doble ración, sustituyendo tambores para mayor inteligibilidad en combate, esto oficializa su uso en tropas a pie durante la Independencia. Los cornetas militares en las guerras de independencia hispanoamericanas se reclutaban principalmente de entre jóvenes con aptitudes musicales, a menudo seleccionados de milicias urbanas, cabildos o legiones patriotas.
Se priorizaban blancos libres o pardos con oído musical, integrados en compañías de cazadores o infantería ligera (dos por compañía), reclutados vía proclamas, o mediante levas en Caracas y Valencia; muchos provenían de aprendices de tamboreros elevados por su destreza natural en corneta.
El adiestramiento seguía el “Tratado de táctica para la infantería ligera” (1814), memorizándose 20-30 toques en arpegio de do mayor (diana, carga, retirada) mediante repetición diaria en cuarteles, practicando en formación para sincronizar con tambores; duraban semanas bajo un maestro corneta, enfatizando volumen y precisión en combate.
Las cornetas servían como medio principal para transmitir órdenes en el campo de batalla, ya que permitían comunicarse rápidamente en ambientes ruidosos y dispersos propios del terreno donde se desarrollaba la batalla.
El papel de los corneteros como elementos cruciales para la transmisión de órdenes en el caos de las batallas, vale destacar su exposición al peligro y su función en la coordinación de maniobras rápidas. Su posición avanzada los convertía en blancos prioritarios del enemigo, pero su precisión elevaba el ánimo patriota y sincronizaba formaciones.
Niños soldados, comunes hasta el siglo XIX, fungían como corneteros y tamborileros, acompañando tropas. Sus toques de “Retirada” salvaban unidades.
Gracias a ellos, estos sonidos sincronizaban escaramuzas, superando el caos sin radios ni mensajeros.
Referencias
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Ministerio de Defensa. (s.f.). Reales Ordenanzas de Carlos III (extracto accesible). Recuperado de https://www.defensa.gob.es/Galerias/fuerzasarmadas/realesordenazas/RROO_1768_extracto-accesible.pdf
Morillo, P. (s.f.). Memorias de Pablo Morillo. Recuperado de https://ia801908.us.archive.org/29/items/morillo_202007/morillo.pdf
Navarro, V. (s.f.). Galas de corneta. Recuperado de https://www.catalogacionarmas.com/public/Recuerdos178.docx.pdf


