El paisaje americano de los siglos de dominación hispánica fue uno rebosante de articulaciones casi románticas. Contrario a la percepción popular, perpetuada por una deficiente enseñanza sistemática de la Historia, la época colonial no fue –ni de cerca- una masa inerte de relaciones sociales que existió sin modificación alguna desde la culminación de la Conquista hasta el inicio de la Independencia, congelada en el tiempo, sin evolución, sin sucesos. Lo cierto es que la


