Todas las naciones, incluso aquellas que parecen condenadas desde su nacimiento, cargan consigo una noción —explícita o subterránea— de propósito histórico. Hay países que se conciben a sí mismos como custodios de una misión particular, como si un hilo invisible los atara a un destino mayor que trasciende la sucesión de gobiernos y coyunturas. Esa intuición colectiva, que algunos historiadores han llamado destino manifiesto, no pertenece únicamente a los grandes imperios ni a los…



Excelente ensayo claro preciso y didactico Felicitaciones, con esos analices entenderemos mejor nuestra historia “democratica”