Han transcurrido ochenta años desde la pérfida jornada del 18 de octubre de 1945, fecha que ocupa, dentro de la constelación histórica de la patria, una de las más altas esferas en cuanto a lo siniestro de su propósito y a la negrura que la envolvió. Otro 18 de octubre —sí—, que no convoca alegrías ni celebraciones, sino recogimiento y juicio.
Aquella jornada, que algunos confundieron con un amanecer de democracia pulcra, fue en realidad…



Excelente artículo Joven Dios le bendiga muchísimo