La metamorfosis de la “Columba” de Las Casas en la “Colombia” de Bolívar

La Injusticia Original: El conflicto entre la Cosmographiae Introductio y la
Historia de las Indias

El desplazamiento del nombre de Cristóbal Colón en favor de Amerigo Vespucci no fue un error accidental, sino el resultado de una exitosa operación de “marketing” cartográfico en la academia de Saint-Dié-des-Vosges. En 1507, Martin Waldseemüller y Matthias Ringmann bautizaron el territorio como América basándose en la errónea creencia de que Vespucio había descubierto la “Cuarta Parte” del mundo.

Para Bartolomé de las Casas, esta omisión era una herida en el cuerpo de la verdad histórica. En su Historia de las Indias (comenzada hacia 1527 y trabajada intensamente hasta su muerte), Las Casas no solo es un cronista, sino un jurista de la historia. El fraile dominico sostiene que el nombre debería ser Columba (del latín Columbus), argumentando que el acto del descubrimiento es un hecho jurídico que otorga derechos de denominación.

“Fue una injusticia y un hurto el que se le hizo a Colón, de quien debiera haberse llamado el Nuevo Mundo, y no de Américo.”

Las Casas, Lib. I, Cap. XIV.

Fray Bartolomé de las Casas

Las Casas no propone Columba por un simple afán de precisión, sino como parte de su crítica al sistema colonial. Para él, reconocer a Colón era reconocer la providencia divina en el hallazgo, mientras que el nombre “América” representaba la secularización y el oportunismo de los geógrafos europeos que nunca pisaron las Indias.


El aporte de Juan de Solórzano Pereira y la legitimidad del derecho hispano

Entrado el siglo XVII, el debate saltó de la teología a la jurisprudencia. Juan de Solórzano Pereira, en su monumental De Indiarum Iure (1629) y su posterior versión castellana Política Indiana (1647), intentó rescatar el honor de Colón mediante el término Columbania.

Juan de Solorzano Pereira


Solórzano, como máximo exponente del derecho indiano, entendía que el nombre de una posesión real era fundamental para su estatus legal. Al proponer Columbania, buscaba alinear la toponimia con los “Títulos Jurídicos de Castilla”. Según el historiador Germán Arciniegas en su obra “América en Europa”, Solórzano veía en la palabra un símbolo de propiedad legítima frente a las incursiones piráticas y las ambiciones de otras potencias europeas que empezaban a ignorar las Bulas Alejandrinas.

La “Columbia” como Personificación de la Libertad en el Mundo Anglosajón

Resulta paradójico que el nombre que hoy asociamos con la América Hispana haya tenido su mayor auge inicial en el ámbito angloparlante. A mediados del siglo XVIII, el término Columbia surgió como una alternativa poética y patriótica a “Britannia”. En 1738, la revista británica “The Gentleman’s Magazine” comenzó a utilizar

“Columbia” para referirse a las colonias americanas en sus debates parlamentarios ficticios, para evitar la censura directa. Sin embargo, fue la poeta afroamericana Phillis Wheatley quien, en 1775, consolidó la figura de Columbia como una diosa celestial y guerrera que protegía a George Washington.

Este uso anglosajón de Columbia representaba una apropiación del mito de Colón para desligarse de la corona británica. No buscaban honrar a España, sino reclamar una identidad continental propia que fuera previa y superior a la ocupación inglesa. Esta es la razón por la cual, tras la independencia de 1776, el nombre inundó la geografía de los Estados Unidos: desde el río Columbia hasta el King’s College, que pasó a ser “Columbia College” en 1784 como un acto de descolonización lingüística.

Este uso anglosajón de Columbia representaba una apropiación del mito de Colón para desligarse de la corona británica. No buscaban honrar a España, sino reclamar una identidad continental propia que fuera previa y superior a la ocupación inglesa. Esta es la razón por la cual, tras la independencia de 1776, el nombre inundó la geografía de los Estados Unidos: desde el río Columbia hasta el King’s College, que pasó a ser “Columbia College” en 1784 como un acto de descolonización lingüística.

Francisco de Miranda: La “Latinización” del Mito y el Archivo de la Colombeia

Si bien el término Columbia gozaba de gran prestigio en los nacientes Estados Unidos, fue Francisco de Miranda quien operó la transformación semántica y política más profunda del nombre. Durante su estancia en los Estados Unidos entre 1783 y 1784, Miranda observó cómo el nombre de Colón funcionaba como un aglutinador de identidad nacional frente a la metrópoli.

Sin embargo, para el “Precursor”, el término anglosajón resultaba insuficiente. Miranda buscaba una raíz que conectara la herencia clásica (latina) con la realidad geográfica del continente. Así, hacia 1788, comienza a sistematizar su pensamiento en lo que llamó la Colombeia.

Francisco de Miranda

La Colombeia como proyecto de nación continental

A diferencia de los estadounidenses, que usaban el nombre para un territorio específico, Miranda lo proyectó para toda la extensión desde el Misisipi hasta el Cabo de Hornos. El historiador venezolano Caracciolo Parra-Pérez, en su obra “Historia de la Primera República de Venezuela”, sostiene que Miranda no solo “latinizó” el nombre, sino que lo dotó de una estructura jurídica.

Para Miranda, Colombia (o Colombeia) era el nombre de un Incanato o Imperio Continental. El nombre representaba la unidad de los “colombianos” (nombre que él daba a todos los nacidos en el Nuevo Mundo) frente a los “peninsulares”. En su archivo personal, compuesto por 63 volúmenes, la palabra Colombeia no es solo un título; es la voluntad de crear una patria que existiera primero en el papel y en la ley antes que en el campo de batalla.

El nombre de esta gran Nación será Colombia, en honor a Colón, a quien el mundo debe su descubrimiento.” 

Miranda, Proclamación a los Pueblos del Continente Colombiano, 1806.

Simón Bolívar y el Congreso de Angostura: Del Ideal al Estado-Nación

El salto definitivo de la toponimia poética a la realidad geopolítica ocurre en 1819. Simón Bolívar, heredero intelectual de Miranda, comprendió que la independencia no podía sostenerse sin una estructura estatal de gran envergadura que pudiera ser reconocida por las potencias extranjeras.

La Ley Fundamental de la República de Colombia

En el Discurso de Angostura (15 de febrero de 1819), Bolívar no solo propone la unión de Venezuela y la Nueva Granada, sino que rescata el nombre propuesto por Miranda. Según el historiador John Lynch en su biografía sobre Bolívar, la elección de “Colombia” fue un golpe maestro de diplomacia histórica: borraba los nombres coloniales (Virreinato de la Nueva Granada, Capitanía General de Venezuela) y establecía una nueva legitimidad basada en el descubrimiento original, saltándose tres siglos de dominio borbónico y austríaco.

El 17 de diciembre de 1819, se sanciona la Ley Fundamental, cuyo Artículo 1º reza: “Las Repúblicas de Venezuela y la Nueva Granada quedan desde este día reunidas en una sola bajo el título glorioso de República de Colombia.”

Este acto representa la culminación del proyecto toponímico: la “Columba” de Las Casas, que nació como un reclamo de justicia eclesiástica, y la “Columbia” anglosajona, que nació como símbolo de libertad, se fusionan en la Colombia Bolivariana como un proyecto de poder global.

Análisis Crítico: La paradoja del nombre “Colombia”

Desde una perspectiva de historia crítica, el uso del nombre de Cristóbal Colón para bautizar las naciones independientes encierra una contradicción profunda. Autores como Edmundo O’Gorman en “La invención de América”, sugieren que al elegir “Colombia”, los libertadores no estaban rompiendo totalmente con el pasado europeo.

Al contrario, al reivindicar a Colón frente a Vespucio, estaban validando el acto del “descubrimiento” como la fuente original de su derecho sobre la tierra. Es una forma de “eurocentrismo criollo”: se rechaza a la corona española, pero se abraza la herencia del navegante genovés para justificar la posesión del territorio frente a las poblaciones indígenas, que en este mapa toponímico quedaban, una vez más, invisibilizadas bajo un nombre de raíz latina.

Supuesto retrato de Cristóbal Colón, por Lorenzo Lotto

La Diplomacia de la “Colombia” Grande: Reconocimiento y Prestigio Internacional

El éxito de la transición del nombre de un ideal literario a un Estado soberano dependía de la capacidad de la élite bolivariana para proyectar a “Colombia” como una potencia legítima. Según el análisis de Germán Arciniegas, la elección de este nombre no fue un capricho estético, sino una estrategia de marca país “avant la lettre”. Al presentarse ante las cortes europeas y el gobierno de Washington con el nombre de Colombia, la nueva república se posicionaba como la heredera natural del continente, restando importancia a las divisiones administrativas impuestas por los Borbones.

El reconocimiento de los Estados Unidos y el Reino Unido

En 1822, los Estados Unidos se convirtieron en la primera potencia en reconocer formalmente a la República de Colombia. Es fascinante notar que, en la correspondencia diplomática de la época, los diplomáticos estadounidenses (quienes vivían en el Distrito de Columbia) sentían una afinidad simbólica inmediata con la nación de Bolívar. El historiador Daniel Florencio O’Leary registra en sus memorias que el nombre “Colombia” evocaba en Europa una sensación de antigüedad y respeto que nombres como “Provincias Unidas de Venezuela” no lograban transmitir.

Sin embargo, esta proyección internacional ocultaba tensiones internas. Mientras Bolívar utilizaba el nombre para forjar una identidad panamericana, las oligarquías locales de Bogotá y Caracas lo veían con sospecha. Para el historiador crítico Luis Castro Leiva, en su obra “De la patria boba a la teología republicana”, el nombre “Colombia” funcionaba como una ficción jurídica necesaria: permitía a Bolívar ejercer un mando centralizado sobre territorios diversos, apelando a una genealogía mítica (la de Colón) en lugar de una identidad étnica o cultural compartida, que aún estaba en formación.

El Legado de la Toponimia: De la Unión a la Fragmentación

Tras la disolución de la Gran Colombia en 1830, el nombre entró en una fase de disputa. La Nueva Granada (actual Colombia) mantuvo el nombre en su constitución, pero no sin antes atravesar debates internos. El hecho de que hoy solo un país lleve el nombre que originalmente estaba destinado a todo un continente es testimonio del éxito y, al mismo tiempo, del fracaso del proyecto mirandino.

La evolución de un símbolo

La genealogía que va de la Columba de Las Casas a la Colombia de Bolívar es el reflejo de la búsqueda de autonomía de un continente.

  • Las Casas buscaba justicia para el descubridor frente a la “usurpación” de Vespucio.
  • Solórzano Pereira buscaba legitimar el derecho de conquista hispano.
  • El mundo anglosajón lo usó para crear una identidad propia frente a Europa.
  • Miranda y Bolívar lo transformaron en un arma política para la liberación.

Como señala Edmundo O’Gorman, los nombres no son etiquetas neutrales; son actos de posesión. Nombrar al continente, o a una nación, “Colombia” fue el último gran intento de la ilustración hispanoamericana por reconciliar la herencia europea con el destino americano. Bolívar logró que un nombre que nació en las celdas de los monasterios del siglo XVI terminara impreso en los tratados de derecho internacional del siglo XIX.

Referencias 

Arciniegas, G. (1975). América en Europa. Bogotá: Editorial Planeta. Recuperado de: [https://www.worldcat.org/title/america-en-europa/oclc/2126861](https://www.google.com/search?q=https://www.worldcat.org/title/america-en-europa/oclc/2126861)

Bolívar, S. (1819). Discurso de Angostura. Angostura: Imprenta del Correo del Orinoco. Recuperado de: [http://www.cervantesvirtual.com/obra-visir/discurso-de-angostura–0/](https://www.google.com/search?q=http://www.cervantesvirtual.com/obra-visir/discurso-de-angostura–0/)

Casas, B. de las. (1552). Historia de las Indias. Edición de la Biblioteca Ayacucho. Recuperado de: [https://bibliotecadigital.aecid.es/bibliodig/es/consulta/registro.do?id=712](https://www.google.com/search?q=https://bibliotecadigital.aecid.es/bibliodig/es/consulta/registro.do%3Fid%3D712)

 Castro Leiva, L. (1991). De la patria boba a la teología republicana. Caracas: Monte Ávila Editores. Recuperado de: [https://www.worldcat.org/title/de-la-patria-boba-a-la-teologia-republicana/oclc/26857953](https://www.google.com/search?q=https://www.worldcat.org/title/de-la-patria-boba-a-la-teologia-republicana/oclc/26857953)

Lynch, J. (2006). Simón Bolívar: A Life. New Haven: Yale University Press. Recuperado de: [https://archive.org/details/simonbolivarlife0000lync](https://archive.org/details/simonbolivarlife0000lync)

Miranda, F. de. (1978). Colombeia. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República. Recuperado de: [http://www.archivo-miranda.org/](https://www.google.com/search?q=http://www.archivo-miranda.org/)

 O’Gorman, E. (1958). La invención de América. México: Fondo de Cultura Económica. Recuperado de: [https://fondodeculturaeconomica.com/ficha.aspx?id\_libro=2350](https://www.google.com/search?q=https://fondodeculturaeconomica.com/ficha.aspx%3Fid_libro%3D2350)

Parra-Pérez, C. (1992). Historia de la Primera República de Venezuela. Caracas: Biblioteca Ayacucho. Recuperado de: [https://www.worldcat.org/title/historia-de-la-primera-republica-de-venezuela/oclc/28227289](https://www.google.com/search?q=https://www.worldcat.org/title/historia-de-la-primera-republica-de-venezuela/oclc/28227289)

 Solórzano Pereira, J. (1648). Política Indiana. Madrid: Diego Díaz de la Carrera. Recuperado de: [https://books.google.com/books?id=f\_U7AAAAcAAJ](https://www.google.com/search?q=https://books.google.com/books%3Fid%3Df_U7AAAAcAAJ)

José David López
José David Lópezhttps://venezuelainmortal.com
Profesor de Geografía e Historia del Instituto Pedagógico “Rafael Alberto Escobar Lara” de Maracay, MSc. en Educación mención Educación Superior. Docente de Investigación del Departamento de Componente Docente del Pedagógico de Maracay, Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia del Estado Carabobo, Jefe del Consejo de Honor de la Sociedad Divulgadora de la Historia, Miembro del Comité Académico de Fundación Venezuela Inmortal.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Disfruta

spot_imgspot_img

Más artículos...

Combate Naval del Morro de La Habana de 1824: Apogeo del poder naval colombiano

Antecedentes y naves contendientes             Después de la victoria patriota en la Batalla Naval del Lago de Maracaibo el 24 de julio de 1823, la Real...

FOTOS | IVNIC: centro científico de una Venezuela moderna

En abril de 1954 nace el Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC) al mando del científico Humberto Fernández Morán. El instituto autónomo...

Un valenciano, pionero del uso de la penicilina en Venezuela

 El descubrimiento de la penicilina, el primero de los antibióticos,  se le atribuye generalmente a Alexander Fleming, quien al finalizar sus vacaciones de septiembre...

La biblioteca privada de Francisco de Miranda

¿Sabías que la biblioteca de Francisco de Miranda ocupaba dos salas de su casa en Londres? Y es que durante su vida fue un gran...

Factores constantes en la vida venezolana desde 1810 al siglo XXI

En un articulo anterior (los años 8 y las crisis finiseculares... ) señalè las constantes cronológicas en la Historia de Venezuela; ahora paso a...