«Lo que hay que hablar es la lengua de la gente educada»
—Andrés Bello
Nuestra lengua y su belleza cervantina, caballeresca, no puede ser disminuida, ultrajada o arrinconada por el simple hecho de que, para unas hordas semiletradas, signifique una “rimbombante” forma de expresar el propio carácter y alma ante el mundo. Perder la maja oportunidad de embellecer la lengua por el disgusto de unos pocos ineptos constituye un serio agravio en contra de nuestro…


