
Hubo una vez una república. O al menos eso decíamos mientras nos tomábamos el whisky importado en vasos plásticos, con olor a gasolina subsidiada y el fondo musical de Chelique Sarabia. Hubo una vez algo que imitaba vagamente a la democracia, con boletas, partidos y presidentes que juraban sobre la Constitución mientras se la limpiaban con disimulo en el baño de atrás de Miraflores.
Esta es la triste historia de la Nación de las cigarras,…



Un artículo espectacular, no había leído algo tan cercano a la realidad, lo de — Educamos para la viveza, no para la virtud.—- es demoledora ! gracias
Así es amigo Francisco!!! Excelente artículo con mucha verdad.
Román Delgado
Caracas, Venezuela
de muy buen provecho es este articulo…