“Emprender lo heroico”. Esta máxima ha sido para mí una sentencia imborrable en mi “corazón todo venezolano”. Unido al Libertador, sabemos, van inseparables las ideas de gloria, grandeza y heroísmo. El Libertador, muchas veces, no necesita divinizaciones que lo alejan de su rastro humano, de aquello que lo vuelve un ser único y fascinante. Divino o terrenal, desde el elogio o el juicio severo, todos coinciden en lo eterno de su nombre y en…


